El conversatorio "Desplazamiento Forzado de Personas: Contexto Global, nacional y local" se desarrolló en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. En el encuentro priorizaron debatir la problemática global sobre la realidad socio-cultural de los migrantes y el desplazamiento forzado de personas principalmente en América Latina.
El debate contó con la exposición de Claudio Alfaraz, presidente de ACNUR, organización dedicada a brindar soluciones de repatriación voluntaria, integración en el país de asilo o reasentamiento en un tercer país de una persona refugiada. Alfaraz, comenzó aclarando: “En ACNUR hay una frase que usamos recurrentemente: nadie es refugiado por propia elección. Es decir nadie sale de su país, nadie huye de la violencia de forma voluntaria, todos salen con pedido, obligados por una situación de fuerza mayor”.
“ACNUR busca dar una solución a las vidas de las personas que se han visto obligadas a desplazarse forzadamente. La solución ideal sería la repatriación voluntaria a su lugar de origen” definió.
Además, hizo énfasis en la situación dramática que atraviesa Venezuela: “En Argentina hay 3.584 personas refugiadas. La mayoría de ellos son venezolanos y están pidiendo asilo en nuestro país. Hay más de 163.000 venezolanos desplazados. Sus razones son la inseguridad, violencia, amenazas, persecución, falta de alimentos, pérdida de ingresos".
Valeria Chiavetta es profesora de la FCPyS en la carrera de Trabajo Social y presidenta de la Asociación ecuménica de Cuyo (FEC). Su exposición definió la agenda de los medios hacia la situación de los refugiados en América Latina y aseguró que éstos “promueven la desconfianza y la percepción de que las personas migrantes se aprovechan de recursos sociales que no les corresponden, por ejemplo el abuso en la salud y educación superior”.
“Hay un incremento en el acoso policial, especialmente a los vendedores ambulantes. Los medios se encargan de distinguir entre inmigrantes buenos y malos. Por último hay un avance en la ley que expulsa a los extranjeros que cometen delitos” subrayo.
La académica resaltó que existen dificultades en el acceso a los derechos, como el desconocimiento de la ley de refugio y de migraciones. Además dijo que existen desigualdades y restricciones en el acceso a la seguridad social.
El caso de Omar y Jasmine
Sobre el final del encuentro hubo momento para los testimonios. La docente Jazmine Daphinis, proveniente de Haití, y el ingeniero Omar Ruiz, oriundo de Qatar, compartieron detalles de la realidad que transitan como migrantes en Mendoza.
Jasmine se refugió en Argentina luego de una crisis social y económica en su país de origen. Admitió haber sufrido violencia de género y ser víctima de trata de personas.
“El hecho de ser mujer y extranjera es difícil en Argentina, las personas te ven como un objeto. Con el tiempo empecé a conocer bien a la gente y tomar contacto con tipo de personas. Hoy soy un inmigrante que se supera y adapta día a día”, lanzó.
Además, hizo una fuerte crítica hacia la justicia Argentina: “Es muy injusto cuando pedís justicia pero no estás en los parámetros de recibirla, te hacen sentir que te están haciendo un favor. Cuándo sos inmigrante negra, pobre y que habla en otro idioma no tenés ni siquiera el derecho a defenderte.Me he convertido en una esclava, el hecho de ser negra significa que para otros que le debo mi vida”.
Por último, la docente confesó que toda su vivencia en Argentina la fortaleció y le permitió ser más empática con sus compañeros haitianos.
Omar Ruiz es refugiado de Siria y llegó a Mendoza en busca de mejoras económicas para él y su familia. Actualmente esta indocumentado y relata que en su DNI sólo aparece la palabra “extranjero”.
“Perdí todo en mi país y comencé de cero en Argentina .Trabajo en el comercio y tengo la suerte de que me vaya bien, aunque siento que la mayoria de los argentinos tiene problemas con el extranjero” relata.
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