La convocatoria Martina Chapanay busca fortalecer la actividad extensionista de nuestra facultad, materia en la que es centro de referencia desde hace años. Se apunta a atender de manera exclusiva a las especificidades de nuestras disciplinas -desde las herramientas que éstas nos brindan- a fin de desarrollar soluciones a las necesidades sociales de la ciudadanía.
Aquí se trabaja en una modalidad que permitan a los estudiantes de las ciencias sociales articular proyectos con las características pertinentes para el despliegue de sus habilidades ya que propone variaciones y adaptaciones a lo largo de la implementación.
La principal finalidad de dichos proyectos es la creación y sostenimiento de vínculos con la comunidad, superando las barreras que muchas veces nos impone el ámbito meramente académico; para así, lograr una universidad al servicio de la comunidad y el desarrollo de futuros profesionales comprometidos con el desarrollo más igualitario de sus comunidades.
Áreas temáticas
Abarca las siguientes áreas temáticas:
- Niñez y adolescencia.
- Ambiente.
- Inclusión educativa.
- Trayectorias estudiantiles
- Ciudadanía y participación.
- Género y diversidad.
- Participación política.
- Desarrollo productivo.
- Cultura.
Requisitos
Los contenidos de los proyectos están relacionados por lo menos con un área temática del punto anterior y su principal objeto debe ser la formación y desarrollo de la vocación extensionista de las y los futuros profesionales de la casa de altos estudios.
Los proyectos deben abordar una necesidad o problema concreto en la comunidad local. Deben demostrar cómo se beneficiará la misma y de qué forma se resolverá o mitigará el problema planteado. Con ello se persigue el involucramiento de las y los estudiantes, así como también, de aquellas personas que se ven afectadas por la situación inicial.
Los proyectos presentan un plan claro para medir y evaluar el impacto de sus actividades en la comunidad, ya sea a través de indicadores cuantitativos o cualitativos.
¿Quién fue Martina Chapanay?
Martina Chapanay, fue una reconocida bandolera que transitó por áreas rurales del centro oeste de la actual Argentina en el siglo XIX. Entre las características destacables de su personalidad se recuerdan en el imaginario colectivo su espíritu indómito y rebelde.
Martina, nacida y criada entre indios se convierte en bandida, pero gracias a las virtudes heredadas de su madre pronto abandona la vida delictiva, convirtiéndose en guía de viajeros.
Sobre la base de diversos testimonios llegué a la conclusión de que Martina perduró en la memoria colectiva, convertida en leyenda, por representar a “otras” tantas mujeres largamente invisibilizadas. Sus acciones eran concordantes con el ambiente rural en que se desenvolvió, lejos de los centros urbanos. Pero para los intelectuales decimonónicos que escribieron sus hazañas, ella era lo opuesto al arquetipo femenino, afirmó la investigadora sanjuanina Ana Fanchin.